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Cienciano no está de paso: el dato le gana al relato

AAndrés Quispe
··7 min de lectura·club ciencianociencianosudamericana
A soccer player kicks the ball in a game. — Photo by Salah Regouane on Unsplash

La tentación no es nueva: cuando un club peruano gana afuera o se trepa arriba en un grupo internacional, al toque aparece el freno de mano. “Calma, falta mucho”, “ya veremos cuando rote”, “esto en Liga 1 es otra cosa”. Con Cienciano está pasando algo bien parecido este lunes 20 de abril. Después del 2-0 sobre Puerto Cabello y de quedar líder en su grupo de la Sudamericana, el cuento popular sigue mirándolo con recelo, como si hubiera que esperar sí o sí el resbalón para recién creer. Yo, la verdad, no compro ese libreto. Esta vez, los números cuentan más verdad que la cautela de siempre.

Y no va solo por el resultado. Va por la forma. Alejandro Hohberg apareció en el once ideal de la semana de la Copa Sudamericana, y eso no cae porque sí ni por amabilidad del torneo: habla de incidencia real, de peso, de meter mano justo en esas zonas donde el partido se parte en dos y alguien tiene que decidir. Cienciano no ganó por una pelota parada suelta ni por una de esas noches, raras, en que el arquero saca todo y te salva la chamba. Ganó con una estructura reconocible, con extremos que no se quedaron clavados y con una circulación bastante menos ansiosa que en otros arranques de temporada. Eso pesa.

Lo que el marcador no tapa

Todavía hay quienes leen a Cienciano como si siguiera colgado de la nostalgia de 2003, y ahí hay un error clarísimo de lectura. Aquel equipo campeón de la Sudamericana con Freddy Ternero tenía una virtud que en Cusco terminó siendo casi escuela: sabía cuándo meter el acelerador y cuándo hacer respirar al rival hasta marearlo, hasta cansarlo mentalmente. No era romanticismo. Era gestión del esfuerzo y del espacio. El Cienciano de ahora está lejísimos de ese techo histórico, claro está, pero sí deja ver una herencia táctica bastante reconocible: cuando encuentra ventaja, no se desespera. Y eso, en serio, no es poco.

Vista aérea de un partido de fútbol en estadio lleno
Vista aérea de un partido de fútbol en estadio lleno

Melgarejo lo dijo después del triunfo: está feliz por jugadores que dan la vida en cada partido. La frase suena emotiva, sí, pero a mí me jala más lo que viene detrás. Porque cuando un entrenador habla así tras una noche copera, normalmente está defendiendo algo menos vistoso y más pesado: compromiso sin pelota, recorridos largos, relevos, coberturas, volver a tiempo, cerrar líneas. Ahí vive buena parte del momento de Cienciano. En temporadas recientes, varios equipos peruanos compitieron un rato y luego se desarmaron apenas el partido pidió retroceder 20 metros. Este no. No da esa señal.

Y hay un detalle que rompe la flojera del análisis fácil: ser líder de grupo en Sudamericana, aunque recién empiece la historia, le cambia el pulso mental al plantel. No garantiza nada. Pero cambia la semana. Cambia la toma de decisiones. Cambia hasta la manera en que un volante pisa la primera presión, porque cuando el vestuario siente que el plan está pagando, que no fue casualidad ni una noche suelta sino algo trabajado que por fin se traduce en puntos, los movimientos salen medio segundo antes y con menos duda. En el Rímac o en Cusco da igual. En apuestas, ese medio segundo vale bastante más de lo que parece. Bastante más.

El partido que sigue también cuenta la historia

Ahora viene UTC Cajamarca vs Cienciano este sábado 25 de abril, un cruce que suele invitar a la sospecha rápida: viaje, desgaste, posible rotación, contexto de altura relativa, transición entre torneo internacional y liga. Todo eso existe. Claro que existe. Lo que no me compro es que eso convierta, automáticamente, a Cienciano en un equipo “inflado”. Muchas veces en Perú usamos el calendario como coartada para no aceptar que un equipo atraviesa una fase seria, firme, de esas que cuestan reconocer porque venimos medio golpeados por tanta ilusión que termina en nada.

Si el mercado abre tratando a Cienciano como un visitante apenas correcto, ahí puede haber valor. Así. No hablo de entrar a ciegas al triunfo simple sin mirar alineaciones; hablo de no bajarle el precio a su consistencia competitiva. El apostador que solo mire “visita en plaza incómoda” quizá llegue tarde, y tarde de verdad, porque a veces la etiqueta pesa más que el rendimiento y ahí está la trampa. Yo estaría más atento a líneas conservadoras, como doble oportunidad a favor de Cienciano o empate, y también a un under de goles si las casas salen demasiado generosas con el over por el entusiasmo reciente. Es por ahí.

La táctica que sostiene el envión

Hay una razón para no caer en la euforia sonsa. Cienciano está compitiendo mejor porque ocupa mejor los carriles interiores. Hohberg, cuando entra en contacto entre líneas, no solo fabrica una ocasión; obliga al rival a achicar mal, a dudar, a romperse un poco. Ese pequeño desorden abre el pase siguiente. Parece mínimo. No lo es. En el fútbol peruano, donde abundan bloques que persiguen la pelota como si fuera una mosca en cocina, tener un jugador que ordena el ataque con un control orientado ya es media ventaja. Media ventaja, sí.

Mírenlo con calma cuando aparezcan los compactos de esa victoria: no todo fue vértigo. Hubo pausa. Hubo elección de zonas. Ese matiz me hace creer más en la racha que el puro marcador, porque una cosa es ganar corriendo detrás de cada rebote y otra muy distinta es ganar sabiendo dónde tocar, dónde frenar y dónde hacerle sentir al rival que llega tarde a casi todo. En 2003, contra River en la final de la Sudamericana, Cienciano sufrió, resistió y eligió muy bien cuándo salir. Eran otros nombres, otra situación, otra jerarquía enfrente. Pero la lección sigue viva: el equipo cusqueño compite mejor cuando no se enamora del ida y vuelta. Cuando piensa, lastima.

Narrativa prudente, dato incómodo

La narrativa de la prudencia tiene argumentos. Cienciano todavía no ha demostrado durante meses que puede sostener dos frentes sin caerse. También sería ingenuo olvidar que los picos anímicos en abril, a veces, se pinchan en mayo. La tabla peruana suele mentir un poco en esta parte del año, y más de un equipo se agranda antes de tiempo, se agranda y luego se cae. Ese miedo existe. No es humo.

Entrenador dando indicaciones al borde del campo durante un partido
Entrenador dando indicaciones al borde del campo durante un partido

Pero igual me quedo con el dato. Un 2-0 internacional, un liderato de grupo y un jugador dentro del once ideal semanal no arman una epopeya; arman una tendencia. Y una tendencia merece respeto. A mí me parece más sensato corregir después por exceso de fe que seguir leyendo a Cienciano como si cada buena noche fuera un accidente, una rareza, algo piña para el rival y nada más. A veces en el fútbol peruano nos gana el trauma de tantas ilusiones cortadas. Esta semana, al menos, ese trauma está leyendo mal la pizarra.

Si la cuota del sábado se construye desde la desconfianza automática, Cienciano puede ser una de esas jugadas que no enamoran al público pero sí al apostador paciente. No siempre hay que ir contra el favorito. A veces toca algo menos vistoso. Aceptar que un equipo está bien, aunque a muchos les incomode decirlo en voz alta. Esa, para mí, es la lectura de este lunes.

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